Kenneth Spearman Clarke, mejor conocido como Kenny Clarke y, a veces, incluso apodado como Klook debido a las modalidades arrítmicas que solía ejecutar con sus descontinuados tiempos en la percusión, fue el jazzman en toda regla, que hoy me place presentarles en breves recensiones. Este famoso baterista de Jazz fue una de tantas leyendas que ayudaron a fomar un inconsciente colectivo del jazz libre; ese que rompió, en su momento, la normatividad de cómo hacer jaaz, y la contrapuso como ningún otro subgénero alusivo; es, además, este Kenny Clarke uno de los jazzman con mayor importancia en el Bebop y forjadores del mismo. Sus innumerables colaboraciones con músicos de la talla de un Charlie Parker y Dizzy Gillespie lo encumbraron a terrenos de independencia ya que el Jazz en los años 40s se caracterizaba por Trios, Cuartetos, Quintetos y hasta Sextetos de entidades siempre comandadas por los grandes como Miles Davis, entonces por lo cual este tipo de jazz con una cuarentena años encima a penas empezaba a independizarse de las big bands.
Por otro lado, las sesiones EXTRAORDINARIAS de kanny clarke en las noches bohemias dentro del Minton's Playhouse le ayudaron a crear esa independencia que todos los músicos buscan. Las colaboraciones en discos gloriosos dentro del mismo Jazz fueron objeto de estudios para nóveles estudiantes que, con tintero en mano y su atención prendida, se ayudaron a nutrirse de estas revelaciones que daban sus primeros y más importantes coletazos. Casos colosos de estas colaboraciones son los discos de la talla y peso de 'The Golden 8' y 'Bohemian After Dark' Obras maestras ejecutadas por la taxonomía jazzística de gente como Thelonius Monk. Es por eso que no estamos hablando de cualquier cosita.
Pero bueno, como preámbulo está muy bueno eso que acabo de explicar. Sin embargo, vinimos hoy, después de un rato de alimentación artística, con el que posiblemente sea el disco más inesperado de Clarke, este Pieces of time. Para comenzar, debemos saber que el título es muy peculiar, tal como si quisiera imprimirse en el espacio de grandes álbumes ya mencionados. Antes de partir con la crítica en forma, debemos saber que el estilo que caracterizó a Klook en concreto fue un free jazz, muy heredado de Monk y Gillespie, con vastas influencias del afrocubano ritmico de Mario Bauzá, compositor de Jazz cubano cuyos precedentes en el ritmo hicieron del proto Hard bop indispensable.
Volviendo al tema, este disco que nos ocupa ahora, es un experimento único de Clarke. Y ¿por qué? pues, principalmente es el primer disco cuya experiencia personal y preferencia se remarcan notabilísimamente de toda discografía. Si bien, en un principio Clarke experimentó con tempos irregulares, con alteraciones ritmicas e improvisadas dentro de su propuesta musical. Una clara técnica compositiva si se le notó, y, además, un inmejorable talento se vio con sus primeros baquetazos. Fácilmente oir este disco de kenny clarke nos podemos imaginar que son influencias para bandas tan ajenas a este estilo pero que comparten de manera histórica muchos cromosomas e innato lenguaje musical, tales como el Djent, Metal extremo progresivo y musica concreta. ¡Sí! suena distante, pero si analizamos a gente, específicamente gente del metal extremo discos así inspiraban a bandas, un caso Atheis, death metal noerteaméricano.
¿Qué nos puede proponer Pieces of time? yo creo que aquí no hay términos medios y quiero ser sincero con esto: si en tu vida te ha gustado la improvisación, no es para ti es disco, mucho menos si no te gusta el jazz, sería prácticamente una inapetente pérdida de tiempo para el lector y oyente que no gusten de estas cualidades que gobiernan este disco; ahora bien, si tu naturaleza está más abierta a la experimentación tampoco te garantizo que te llegue a gustar, quizá logres entender el concepto del jazz de autor, como me gusta llamrlo a mí ya que es un término muy personal que utiliza Clarke aquí. Simplemente, es un disco algo divagante, ideas, quizas concretistas, pero lo que sí puedo asegurar es que no es lo mejor de este excelente baterista. Sin más dilaciones, PIECES OF TIME:
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viernes, 27 de diciembre de 2019
jueves, 5 de septiembre de 2019
Amon Düül II - Hijack (1974)
En aras de una buena producción y de un sonido pulcro y sencillo Amon Düül II, banda alemana nacida a finales del 60s contrajo un compromiso con el mundo, y fue presentar un estilo creativo e independiente. Una banda que pasó por una versión primeriza, llamada igual pero sin el II que aparece en esta, O sea que Amon Düül II tiene su primeros pinitos allá por el 67', con un estilo experimental, espacial y con mucha intención de querer proponer algo. Siempre he pensado que en los 70s era casi obligatorio la exposición musical que diera inventiva, todos aquellos grupos que no lo hicieran, no solo se aseguraban de permanecer en el más horrible sepulcro (que sólo la crítica especializada los haría resurgir malamente) sino que perdieran su cupo con alguna buena disquera como Atlantic (que suerte tuvieron otros, ¿no, Zepellin?)
Pero no hay que mainterpretar las cosa, sí los zepelines tienen esa buena disquera era porque tenían musica de un nivel superior. Pero volvamos a Alemania y a tratar de entender este 6to álbum de Amon Düül II. Primero que nada dar unas pequeñas advertencias, si a usted no le gusta la música que tiende a experimentar, tiende, por decirlo de una manera menos categórica, a salirse de sus quicios, pues estoy complemente seguro que Hijack no sera para degustarlo.
La banda experimental me trae un sinnúmero de ejemplos, pueden llamarse coetáneos o no, pero nótese el gran parecido que guarda con King Crimson, con retazos de Frank Zappa, con mucho Velvet Underground; y sí, es normal ya que la caldera en esa época estaba tan caliente que habían influencias de variopintos sectores: teníamos la escuela del Folk con el gran intérprete Bob Dylan, teníamos el esquizofrénico sonido de los marcianos de Velvet Underground, que fue prácticamente el padre de la experimentación. Tenemos la influencia del Rock repollo (traducción del género) de Krautrock, y por muy lejano que me dijeran que estoy yendo, la influencia de la música experimental de los años 40s francesa, el pre noise y la drone music; ya son palabras mayores, así que solo mencionémosla con un tanto de ligereza.
Esta turmix de influencias hizo de Amon Düül II una banda muy talentosa, con mucha creatividad, propuesta digna y coherente. Muchos podrían llamarlos uno de tanto hippies que sacaban cosas psicodélicas sin sentido, pero no, tiene su gusto. Tienen tantas melodías suaves y melifluas que sonoran en todo el disco de un ambiente relajado y digerible, con esos aletargadores tempos de flautas que circundan en los 44 minutos de duración.
De lleno el disco crea una atmósfera de parquedad, experimentación y atrevimiento. El uso dual de voces femeninas me parece refrescante, aunque muchos solos de guitarras no estan del todo eleborados con sintonía, con un débil caracter que no me gusta parsarselos por alto. Aunque, a la sazón es un disco cósmico que no envejece de mala manera, que no entra en ambigüedades musicales: los instrumentos, según el sentido musical, no entran en choques de protagonismo; siempre hay una línea interpretativa que interpela sonidos entre la pandereta, tamborcillo, bajos y percusión. Excelentes ejecuciones.
Muchos paralelismo guarda con su predecesor Yeti (1970) aunque este último tiende a ser gravemente experimental; intensifica mucho la personalidad del grupo alemán. Aunque a veces este rock me hace endilgar responsabilidades y no escucharlo a plenitud (porque tiende a divagar) hago hincapié a mi inconsciente y le obligo poner algo como Lizard de King crimson; algo que me haga viajar sin psicofármacos.
A.D es una banda interesante. Su disco quizás no me atrapó en demasía; me trajo buenas sensaciones de discos de Krautrock, y me trajo a colación a su padre, mentor y de consorte como lo fue Klaus Schulze. La música con estos tintes es relajante. Quizás con un buen celaje de este atardecer que etsoy viendo, y una cubalibra bien helada nos hace descansar para este jueves con total parsiamonía. Debe de poner atención a sus entramados menos lacónicos, más pensados, pero igual de exquisitos. Un disco muy agradable, no es una odisea pero tampoco deshecho del tártaro.
Pero no hay que mainterpretar las cosa, sí los zepelines tienen esa buena disquera era porque tenían musica de un nivel superior. Pero volvamos a Alemania y a tratar de entender este 6to álbum de Amon Düül II. Primero que nada dar unas pequeñas advertencias, si a usted no le gusta la música que tiende a experimentar, tiende, por decirlo de una manera menos categórica, a salirse de sus quicios, pues estoy complemente seguro que Hijack no sera para degustarlo.
La banda experimental me trae un sinnúmero de ejemplos, pueden llamarse coetáneos o no, pero nótese el gran parecido que guarda con King Crimson, con retazos de Frank Zappa, con mucho Velvet Underground; y sí, es normal ya que la caldera en esa época estaba tan caliente que habían influencias de variopintos sectores: teníamos la escuela del Folk con el gran intérprete Bob Dylan, teníamos el esquizofrénico sonido de los marcianos de Velvet Underground, que fue prácticamente el padre de la experimentación. Tenemos la influencia del Rock repollo (traducción del género) de Krautrock, y por muy lejano que me dijeran que estoy yendo, la influencia de la música experimental de los años 40s francesa, el pre noise y la drone music; ya son palabras mayores, así que solo mencionémosla con un tanto de ligereza.
Esta turmix de influencias hizo de Amon Düül II una banda muy talentosa, con mucha creatividad, propuesta digna y coherente. Muchos podrían llamarlos uno de tanto hippies que sacaban cosas psicodélicas sin sentido, pero no, tiene su gusto. Tienen tantas melodías suaves y melifluas que sonoran en todo el disco de un ambiente relajado y digerible, con esos aletargadores tempos de flautas que circundan en los 44 minutos de duración.
De lleno el disco crea una atmósfera de parquedad, experimentación y atrevimiento. El uso dual de voces femeninas me parece refrescante, aunque muchos solos de guitarras no estan del todo eleborados con sintonía, con un débil caracter que no me gusta parsarselos por alto. Aunque, a la sazón es un disco cósmico que no envejece de mala manera, que no entra en ambigüedades musicales: los instrumentos, según el sentido musical, no entran en choques de protagonismo; siempre hay una línea interpretativa que interpela sonidos entre la pandereta, tamborcillo, bajos y percusión. Excelentes ejecuciones.
Muchos paralelismo guarda con su predecesor Yeti (1970) aunque este último tiende a ser gravemente experimental; intensifica mucho la personalidad del grupo alemán. Aunque a veces este rock me hace endilgar responsabilidades y no escucharlo a plenitud (porque tiende a divagar) hago hincapié a mi inconsciente y le obligo poner algo como Lizard de King crimson; algo que me haga viajar sin psicofármacos.
A.D es una banda interesante. Su disco quizás no me atrapó en demasía; me trajo buenas sensaciones de discos de Krautrock, y me trajo a colación a su padre, mentor y de consorte como lo fue Klaus Schulze. La música con estos tintes es relajante. Quizás con un buen celaje de este atardecer que etsoy viendo, y una cubalibra bien helada nos hace descansar para este jueves con total parsiamonía. Debe de poner atención a sus entramados menos lacónicos, más pensados, pero igual de exquisitos. Un disco muy agradable, no es una odisea pero tampoco deshecho del tártaro.
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